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22/01/2016

Todos los Colectivos,

La sanidad ante el nuevo (e incierto) curso político.

La sanidad ante el nuevo (e incierto) curso político.

El Secretario General de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) Francisco Miralles, escribe una tribuna de opinión en la web de CESM acerca del futuro de la sanidad tras las elecciones de 20D.

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Fuente: CESM
Enlace: http://bit.ly/1nd207K

Tras las recientes elecciones generales se ha abierto un panorama de interrogantes que nos tiene en vilo a todos los ciudadanos y más si cabe a los médicos, puesto que a la falta de apuestas decididas por la sanidad pública en los programas electorales con que concurrieron a ellas los principales partidos políticos, hay que añadir el hecho de que el futuro Gobierno está al albur de lo que determine una ruleta que, sospechamos, está movida por croupiers menos preocupados por los intereses generales que por los suyos propios. 

Este juego a espaldas de los ciudadanos debe acabar ya y dar paso a un debate serio presidido por la necesidad de formar un Ejecutivo estable que inspire confianza a la mayoría de los ciudadanos y asegure los principales pilares del llamado Estado de Bienestar, que no son otros que la educación, la justicia, la protección de los más desfavorecidos y, por supuesto, los cuidados de salud. 

Lo que decimos parece tan de sentido común que sin lugar a dudas sería refrendado por la práctica totalidad de los millones de los ciudadanos españoles. Y si es así, que lo es, ¿cómo se puede justificar la situación de impasse en la que estamos? A mí no se me ocurre otra explicación que la sugerida más arriba: hay políticos que anteponen sus particulares expectativas al bien general. 

Es de suponer que los ciudadanos estarán tomando buena nota y sabrán atenerse a ello en el caso de que no haya más remedio que celebrar nuevas elecciones generales. Pero, como avanzábamos antes también, lo cierto es que si en un ataque de cordura lo principales políticos recapacitan y se proponen servir del mejor modo posible a los ciudadanos, no deberían tener especiales dificultades para llegar a acuerdos que nos esperancen a todos. 

Hay incluso casos, como es de la sanidad, donde el acuerdo debería llegar en volandas porque (o mucho mienten cuando hablan) no hay político del signo que sea que no venga a decir lo mismo cuando se le pregunta por la cuestión. Todos apuestan por garantizar el sistema público de salud y en considerarlo un bien a mimar. Y si se habla de los profesionales, nos ponen por las nubes, faltaría más. 

Pues ahí está la realidad para demostrar con hechos lo que tan bien queda cuando se trata de agradar nuestros oídos. Pónganse a ello, por favor, teniendo por horizonte los acuerdos firmados por el Foro de la Profesión Médica con el Gobierno en julio de 2013, que en síntesis se resumen en lo siguiente:

  • La necesidad de llegar a un Pacto de Estado para que la Sanidad deje de ser un arma arrojadiza en la confrontación política entre los partidos.
  • La puesta por un modelo de Sanidad con gestión pública, gratuita, universal, equitativa, de calidad, y cuya gestión se desarrolle conforme a la Ley General de Sanidad.
  • Definir un nuevo modelo de financiación estable, suficiente y finalista de acuerdo con los principios de cohesión territorial, igualdad y equidad en el acceso a las prestaciones.
  • Garantizar las condiciones básicas de los profesionales dentro del SNS, y que éstas seancompetencia del Estado, según la legislación vigente.
  • Reconocer el singular papel del médico en la asistencia sanitaria y darle mayor protagonismo en la gestión de la misma. (El nuevo modelo de gestión clínica debe ajustarse a este propósito).
  • Mejorar la situación del empleo en el sistema nacional de salud.

Como se puede deducir, estos seis mandamientos se reducen a dos, ya avanzados: defender la sanidad pública y reconocer -a la par que estimular- la labor de sus profesionales, lo que incluye recuperar la fuerte pérdida de poder adquisitivo acumulada desde 2010.

Se trata de una hoja de ruta que, sobre el papel, es aceptada por todos los grandes partidos del actual marco parlamentario, y que por tanto es susceptible de materializarse en un consenso amplio y sostenible en el tiempo.

¿Sería por tanto mucho pedir que dejen el juego en el que andan ahora entretenidos y pacten, al menos, por la salud de los ciudadanos?

Ganaríamos todos, empezando por los propios políticos, que tendrían en ello la oportunidad de demostrar que están a la altura de lo que la sociedad espera de ellos.

  • Miralles-CE

    Miralles-CE

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